lunes, 17 de diciembre de 2007

Plan de Autonomia a pesar de ir en silla de ruedas

LLUÍS SIERRA
Barcelona
Se puede ser independiente, y
muy independiente, aun ligado a
una silla de ruedas, a una paraplejia
o a una distrofia muscular. Así
lo creen y lo vienen demostrando
poco a poco las personas del Movimiento
por una Vida Independiente,
nacido en la década de los 70 en
Estados Unidos, y, en España desde
el 2001, el Foro de Vida Independiente,
una comunidad virtual
que aprovecha internet para reflexionar,
debatir y reivindicar derechos.
El SubForo de Vida Independiente
de Catalunya propuso
en el año 2005 un atrevido plan al
área de Bienestar Social del Ayuntamiento
de Barcelona: que las personas
discapacitadas (con diversidad
funcional, en su expresión preferida)
gestionasen su propia vida,
fuera de residencias y de ayudas regladas,
partiendo de la elección de
sus asistentes personales y del libre
establecimiento de horarios,
adecuados.
No era tan sencillo, pero el concejal
Ricard Gomà, y el Institut
Municipal de Persones ambDisminució
(IMD) apostaron por ello.
Así se configuró una prueba piloto
que se inició en noviembre del
2006 con 14 personas y que ayer se
presentó en la comisión municipal
de Acción Social. Todas las partes
se muestran satisfechas. Gomà espera
que, con el desarrollo de las
leyes de Dependencia y de Servicios
Sociales, y con la disposición
de más financiación, la prueba piloto
de vida independiente sea un
programa estable. “Quizá dentro
de un año pueda a coger a un centenar
de personas”, aventura. Pagando
la Administración. Pero en muchos
casos resulta más barato que
sufragar, también con fondos públicos,
una plaza de residencia especializada
para personas con dependencia
muy alta.
Los participantes reciben la asistencia
personal en su domicilio
(propio, familiar o compartido, comoen
las viviendas de la Vila Olímpica-
Paralímpica de Barcelona).
Eligen a sus asistentes personales
(el 90%, mujeres; el 70%, inmigrantes),
que son formalmente contratados
por una Oficina de Vida Independiente
creada al efecto, y que
se financia con fondos municipales
(más información en www.forovidaindependiente.
org).
La mayoría de los que han participado
tiene más de 30 años y casi
hay paridad en cuanto al sexo (8
hombres, 6 mujeres). Sólo 6 tienen
un trabajo remunerado. Y 7 tienen
ingresos inferiores a 6.577 euros
anuales (el Iprem, indicador público
de renta de efectos múltiples,
antiguo sueldo mínimo teórico).
Además de la asistencia personal,
reciben prestaciones de teleasistencia
y, en algunos casos, de productos
de alimentación o pago de suministros
de servicios (agua, electricidad…).
A lo largo de casi un año,
dos de los participantes han optado
por volver a una residencia.
Si la experiencia se consolida,
las personas con gran discapacidad
podrán optar entre la residencia,
la asistencia domiciliaria, los
cuidados familiares o este modelo.
Los estudios que maneja el concejal
Gomà indican que de las 8.000
personas con gran discapacidad
que puede haber en Barcelona, entre
un 30% y 40% optaría por seguir
en la residencia donde ya está,
y el resto se repartiría entre las subvenciones,
el cambio a otra residencia
y la asistencia personal.
Cuando esta no supera las 8 o 10
horas diarias, resulta igual de costosa
o menos, que una plaza residencial.
Quienes han participado en el
programa piloto hablan de cómo
ha mejorado su vida. Queda mucho
por delante (problemas de viviendas
adaptadas, accesibles y
asequibles), pero tienen la esperanza
de ir consiguiéndolo.c

http://public.esplai.org/canalesplai/noticies/imatges_noticies/RecullPremsa/file/1aQuinzena/12-12-07/07-12-12DependenciaLV.pdf